Un día eres joven y, de pronto, al subir las escaleras o levantarte del sillón, tu rodilla hace un "crack" que hasta quienes están cerca alcanzan a escuchar. Si ya pasaste de los 30 años de edad, probablemente esa escena te resulte familiar.
Si bien estos tronidos suelen ser inofensivos, no siempre deben tomarse a la ligera. Por ello, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Bienestar explica por qué ocurren, cuándo son normales y en qué casos podrían ser una señal de que existe un problema en la articulación.
¿Por qué te truena la rodilla?
La rodilla es una de las articulaciones más complejas del cuerpo humano. Está diseñada para soportar el peso corporal, brindar estabilidad y permitir movimientos como caminar, correr, subir escaleras o agacharse. Debido a su constante uso, también es una de las articulaciones que más desgaste sufre con el paso del tiempo.
De acuerdo con el IMSS Bienestar, escuchar un chasquido o "tronido" no siempre significa que exista una lesión. Mientras no haya dolor, inflamación o limitación del movimiento, estos sonidos suelen formar parte del funcionamiento normal de la articulación.
La rodilla está integrada por tres articulaciones: dos femorotibiales y una femoropatelar, esta última formada entre el fémur y la rótula. Precisamente en esta zona suelen producirse muchos de los chasquidos que se escuchan al flexionar o extender la pierna.
Otro elemento fundamental es el líquido sinovial, una sustancia que funciona como un lubricante natural y reduce la fricción entre los huesos para facilitar el movimiento y proteger la articulación del desgaste.
¿Qué provoca el tronido en la rodilla?
El IMSS Bienestar explica que, en muchas ocasiones, los "tronidos" se deben a la acción del líquido sinovial. En su interior pueden formarse pequeñas burbujas de gas que, al romperse durante el movimiento, producen el característico sonido.
Sin embargo, también pueden existir otras causas, como:
- Desgaste del cartílago por la edad
- Enfermedades como la artrosis o artritis rematoide
- Lesiones en los meniscos o ligamentos.
- Sobrecarga por actividad física intensa.
- Movimientos repetitivos que generan mayor presión sobre la articulación.
Cuando el tronido aparece sin dolor ni otros síntomas, generalmente no representa un riesgo para la salud.
Recomendaciones para cuidar las rodillas
Para mantener unas articulaciones sanas, el IMSS Bienestar recomienda:
- Mantener un peso saludable para disminuir la carga sobre las rodillas.
- Fortalecer los músculos de piernas y caderas mediante ejercicio.
- Realizar estiramientos antes y después de la actividad física.
- Utilizar calzado adecuado.
- Evitar el sedentarismo y los movimientos bruscos o repetitivos.
- Consultar a un especialista antes de practicar deportes de alto impacto si existe alguna lesión previa.

¿Cuándo debes acudir al médico?
Asimismo la dependencia de salud recomienda buscar atención médica si el tronido en la rodilla se acompaña de alguno de estos síntomas:
- Dolor persistente.
- Inflamación o aumento de volumen.
- Rigidez.
- Hinchazón.
- Sensación de que la rodilla "se zafa" o pierde estabilidad.
- Dificultad para caminar o flexionar la pierna.
- Bloqueo de la articulación.
- Antecedentes de una caída o golpe reciente.
Una valoración médica permitirá determinar si existe una lesión en el cartílago, los meniscos o los ligamentos, así como indicar el tratamiento más adecuado para evitar complicaciones y preservar la movilidad de la articulación.
