En medio de lo que se dice que es una rivalidad entre México y Argentina, llegó el rock de La Renga al Lunario e hizo una noche en donde el género jugó de local y transformó el foro en una barra futbolera.
Entre porras y canticos de estadio, la banda salió a sonar con un par de temas nuevos como Nueva Ruta Hermano y el clásico actual Tripa y Corazón.

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Pero pronto el tiempo dio un vistazo al pasado con Desnudo para Siempre.
Era la cuarta vez que México recibía una visita de los argentinos y aunque ya son extintos el José Cuervo y el Plaza Condesa, el espíritu del rock duro nunca se ha muerto, cosa que propios y extraños sabían y aunque el grito argentino de "el que no salte es inglés" imperó, mexicanos y sudamericanos se hermanaron para que el rock fuera una nación y La Renga jugara de local.

Entre jerseys nacionales y argentinos sonaron temas clásicos y nuevos como Almohada de Piedra y el siempre entrañable Detonador.
Chizzo y compañía agradecieron la presencia de las gargantas presentes, de un Lunario que lucía prácticamente abarrotado, que fue agradecido con temas como Poder, A la Carga y Tirano.

"Vinimos para convivir con El Tri y abrir su concierto de 45 años", declaró el líder, que de inmediato invocó el tema Triste Canción que fue adornado artesanalmente por vasos de cerveza u otros líquidos de dudosa procedencia que adornados por un olor a hierba ardiente inundaron la atmósfera.
La Renga
Cuando Estés Acá, fue la primera balada de la jornada, una canción que Chizzo compuso antes de ser padre y que en el ambiente implantó un sentimiento de paz y rock, pero sí de baladas se trata La Balada del Diablo y la Muerte, puso las gargantas a desgarrarse entre aquella historia de fábula entre las drogas y la realidad en una esquina de barrio.
Mientras se desdibujaban las diferencias del cono sur y de la CDMX, llegaba el final, pero no el más literal sino El Final es en donde Partí, tema que es identitario de los originarios de Buenos Aires, que puso a cantar, brincar y abrazar a los presentes.

Tete en el bajo acomodó una bandera que versaba que "Las Malvinas son argentinas" mientras la recta final de la noche y en in encore que pareció el Medio tiempo de un partido, la Renga volvió para una segunda mitad más corta, sin tiempo de compensación y de puro rock directo al arco.
Panik Show destrozó el escenario, aquella canción que Milei ha adoptado en sus discursos y que Chizzo negó y pidió mandarle un "saludo", lo que reafirmó que el rock siempre es y será en su escancia, incomodar el status quo.
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Y que mejor que reafirmar el hecho que con Hablando de la Libertad, mientras en el fondo se mostraron imágenes de lo que adelantaron, será un doc, en el que la banda visitó Teotihuacán, como una especie de ritual de hermanación, que dejó en claro que el rock siempre juega de local y que argentinos y mexicanos son hermanos de verdad.
