Dos décadas después de publicar su primer álbum, Bengala regresó a las canciones que significaron el inicio de su trayectoria para marcar una generación y para Sebastián Franco, bajista de la agrupación, revisitar aquel material significa también reencontrarse con una etapa de juventud que, con el paso del tiempo, adquirió un valor distinto.
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“Estábamos morros cuando salió ese primer disco, tenía yo como 22, 23 años”, recordó Franco en entrevista con este medio.
“Dos décadas han sido un buen tiempo para aprender y valorar también lo que se hizo en su momento y agradecer a la gente que lo sigue escuchando y que creó memorias con esa música”.

Bengala
El aniversario llegará acompañado por una nueva edición del álbum en vinil, realizada en alianza con Universal Music, disquera que originalmente publicó el material.
Aunque Bengala suele ser identificada con la escena del rock indie, el músico aclaró que la agrupación no era técnicamente independiente en aquellos años.
“Estábamos en Universal en ese momento. El disco es de ellos y todo este programa de relanzar el vinil ha sido con el mismo sello”, explicó.
A su juicio, el respaldo de la compañía, el equipo que rodeaba a la banda y los medios ayudaron a que el primer álbum tuviera una “mayor difusión y a que Bengala encontrara rápidamente un público”.
La reedición también permitió recuperar grabaciones que permanecieron guardadas durante dos décadas.
Los archivos estaban en la computadora de Jesús, guitarrista que ya no forma parte de la banda, pero con quien sus integrantes mantienen una buena relación.

Entre ese material apareció Transparente, una canción que nunca llegó al álbum porque “estaba como en otra onda, tenía una vibra que se alejaba del resto, pero no deja de ser una buena canción”, señaló Franco sobre el tema, que ahora tendrá una nueva oportunidad de ser escuchada por los seguidores de la agrupación, pues incluso en su tiempo “la llegamos a tocar creo que una o solo dos veces en vivo”.
La celebración también implica volver a estudiar canciones que Franco no tocaba desde hacía años. Cuando Bengala retomó actividades, el bajista tuvo que reconstruir su repertorio prácticamente desde cero.
“Sí se me olvida. Cuando regresamos tuve que volver a sacar todas las canciones, porque ya no me acordaba de nada”, contó.
Para él, aprender nuevamente las piezas no sólo consiste en recordar las notas, sino en “lograr que las manos las ejecuten de manera automática para poder concentrarse en la emoción del concierto”.
El reencuentro con el álbum también ocurre en un momento en que el vinil recuperó un lugar como objeto de colección.

Franco reconoce que hace dos décadas no lo consideraban algo aspiracional y que ahora su valor está tanto en la música como en la experiencia de poseerla físicamente.
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“Creo que la música en algo físico no va a dejar de existir”, afirmó. Comparó el formato con los libros: aunque existen alternativas digitales más prácticas, tener un objeto físico ofrece una experiencia distinta.
“Van a revivir esa música y quisiera pensar que hay gente que nos ha descubierto después de esos primeros años. Creo que va a ser padre y refrescante para los jóvenes ver a una banda que ya tiene sus buenos años pero que de alguna manera tiene un primer disco que ha envejecido bastante bien”, concluyó.
