El 3 de agosto de 2026, la ciudad de Monterrey fue el epicentro de un importante mensaje dirigido a la sociedad mexicana sobre su futuro inmediato.
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Durante la ceremonia del Premio Eugenio Garza Sada, José Antonio Fernández Carbajal delineó las prioridades nacionales al señalar que “México enfrenta una etapa marcada por el reacomodo del poder mundial, la competencia entre potencias y los cambios tecnológicos”. El directivo urgió a la ciudadanía a asumir un rol protagónico para “preservar la libertad, la democracia y el desarrollo económico y tecnológico”.
La entrega del galardón, creado en 1993 por FEMSA y el Tecnológico de Monterrey, conmemoró los valores de liderazgo y emprendimiento social.
En la edición 2026, el comité premió la labor de OAKs Filtration en innovación estudiantil, a Eric Hágsater Gartenberg en Liderazgo Empresarial Humanista, y a Formando Emprendedores Sociales en su categoría.
Desde sus orígenes, el reconocimiento suma 81 ganadores, cuyas iniciativas beneficiaron a más de 9 millones de personas.
El empresario argumentó que la polarización por razones políticas o ideológicas desvía la atención de los problemas estructurales del país.
Ante esta realidad, postuló que la ciudadanía tiene la responsabilidad ineludible de cuestionar y exigir cambios favorables, afirmando que “todos los ciudadanos, tenemos la responsabilidad de cuestionar y exigir cambios favorables”.
Destacó que solo mediante acuerdos amplios e indispensables es viable superar los retos del desarrollo nacional.
La consolidación de reglas claras figuró como un pilar insustituible para asegurar la certidumbre en la convivencia social.
Según explicó, la experiencia histórica muestra que el desarrollo de una comunidad resulta más rápido y factible cuando existen reglas que generan certidumbre.
Esta estabilidad institucional resulta vital para dinamizar la interacción entre las personas y detonar el crecimiento.
En el plano de la seguridad, reconoció avances durante los últimos dos años a partir de trabajos de inteligencia, investigación y coordinación entre autoridades.
Afirmó que estos resultados abren una ventana de esperanza para la estabilidad regional y nacional.
Convocó a mantener de forma firme los esfuerzos para erradicar definitivamente la extorsión, la corrupción y la impunidad.
Abordando la movilidad social, el directivo subrayó que “la dignidad humana debe ser nuestra brújula”, garantizando condiciones de desarrollo en todos los ámbitos.
Explicó que una buena educación abre acceso al empleo formal y que un empleo digno permite ahorrar, adquirir vivienda y planear el retiro.
Por ello, abogó por vincular la productividad con capacitación, salud, cultura, deporte, ahorro, crédito y acceso a la vivienda.
El impacto de la inteligencia artificial fue ilustrado mediante la participación de FEMSA en el proyecto OriGen de TecSalud, el cual reúne información voluntaria de más de 100 mil adultos mexicanos para avanzar en la secuenciación del exoma y el genoma.
Esta investigación optimizará las estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades prioritarias.

Añadió que “el Tecnológico de Monterrey tiene la oportunidad y la responsabilidad de convertirse en un referente de inteligencia artificial en América Latina”.
El discurso concluyó con una reflexión sobre la responsabilidad cívica ante la transformación digital y la volatilidad del entorno global.
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Fernández Carbajal invitó a los mexicanos a conservar el buen juicio, expresando que “en esta era de la inteligencia artificial, conservemos el buen juicio. Ante la volatilidad, templanza, y frente a la polarización, la voluntad de encontrarnos”.
De este modo, vinculó la innovación tecnológica con la necesidad de preservar la dignidad humana en todo momento.
