Saldo prácticamente blanco fue el de este 1 de diciembre. Catorce detenidos de los autollamados anarquistas por romper vidrios de tiendas y patrulla, nada más. Contrasta con hace un año cuando el Centro Histórico se convirtió en un campo de batalla, en buena medida porque el jefe de gobierno Marcelo Ebrard les abrió la puerta a la violencia y luego lo rebasó. Ahora, su sucesor Miguel Ángel Mancera no aflojó. Le encargó al secretario de Gobierno Héctor Serrano que hablara con la CNTE, el SME y Morena, para decirles que no iban a permitir desmanes. Los tres grupos se comprometieron a mantener la paz y no permitir que los anarcos se les metieran a provocar. Cumplieron, y las cosas salieron bien.
Las tensiones en el PRD tienen a la dirigencia en el dilema de cómo llevar al partido de regreso al Pacto por México. La estrategia de levantarse de la reforma política para frenar la energética no les funcionó, porque las dos van para adelante. Dicen los que saben que el costo político mayor se le está transfiriendo en este momento a Los Chuchos, en particular al líder del partido, Jesús Zambrano, quien tuvo que cancelar dos reuniones del Pacto el viernes pasado, que él pidió para hablar de estos temas, por la falta de consenso interno sobre qué decir. Tampoco ha dado muchas señales que la tormenta ya les pasó.
Este martes hay un evento en Los Pinos al que hay que seguirle la pista. Convocados por el presidente Enrique Peña Nieto, los 32 gobernantes del país participarán en una reunión de trabajo para evaluar la Reforma Educativa. Habrá dos mensajes importantes. Uno es la participación del presidente de la SNTE, Juan Díaz, en su tercer evento consecutivo con Peña Nieto, como único interlocutor magisterial,. El otro es para la CNTE: la Reforma Educativa va, sin importar lo que hagan por frenarla.
Visto de pasada, el coordinador del PAN en el Senado, Jorge Luis Preciado, se le fue encima hace unos días al canciller José Antonio Meade, después de que se canceló el proceso de ratificación de embajadores y cónsules. En el fondo de esa disputa, dicen los que saben, está la amistad de Meade con el senador Ernesto Cordero –que viene desde la universidad-, por lo que hoy amigo de mis enemigos, también son mis enemigos. En medio está la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, Gabriela Cuevas, a quien Cordero recogió cuando se quedó sin padrinos, y hoy le mete puñaladas en la espalda.
