Quienes creen que Grecia Quiroz, viuda del exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo, puede competir por la gubernatura de Michoacán y aún ganarla, pecan de optimistas.

Es el mismo caso de quienes creen que Luis Donaldo Colosio Riojas puede competir y aún ganar la gubernatura de Sonora.

En los dos casos, Quiroz y Colosio, resultan ser candidatos producto de dos tragedias personales: la primera, el asesinato de su esposo y el segundo, el asesinato de su padre, candidato presidencial.

Quiroz no tiene trabajo político, ninguno, y su supuesto arraigo se sustenta en la popularidad indiscutible y la lucha de su esposo asesinado hace casi un año.

A pesar de las muestras de colectivas de solidaridad, de los gestos que le hacen desde Movimiento Ciudadano (que la apoyaría si fuera candidata, cosa que está por verse), su movimiento no va más allá de Uruapan y zonas aledañas.

Cierto que el homicidio de Carlos Manzo fue una afrenta no solo para el país y para el estado, sobre todo por los antecedentes de amenazas que hubo en su contra, pero las muestras de solidaridad se han ido apagando conforme transcurren los días.

No hay evidencia de que la viuda de Manzo tenga las capacidades, más allá de sus buenas intenciones, para gobernar un estado tomado por la delincuencia organizada.

No se le conocen proyectos, acciones o por lo menos discursos que pudieran ofrecer una perspectiva de sus capacidades políticas y de administración.

Las consignas son buenas para las campañas, pero se quedan en cascarón si no van acompañadas de propuestas reales, de visión de estadista.

En el caso de Colosio Riojas, generalmente con poca exposición en el Senado, el discurso del primero de septiembre en la Cámara de Diputados durante la ceremonia de instalación del Congreso, le generó reconocimientos que no había tenido ni como alcalde de Monterrey.

Colosio se ha “enfermado’’ a la hora de las votaciones trascendentales en la Cámara alta.

De perfil bajo, sin mayores aportaciones al debate nacional (aparte de su discurso del primero de septiembre), Colosio es heredero del apellido de su padre, excandidato presidencial priista, pero no de su formación e inteligencia política.

La pretendida candidatura de Colosio al gobierno de Sonora (está por verse pues no cumple con el requisito legal de los cinco años de residencia anteriores a la elección), pareciera más una forma que se inventó el MC para sacarlo de la jugada en Nuevo León, en donde sí comenzó su carrera política, más que una apuesta real para arrebatarle el control del estado a Morena.

Puede que el MC le apueste al voto sentimental de los sonorenses, pues después de todo, la marca Colosio sigue teniendo algún eco entre la población.

Quiroz y Colosio pueden ser candidatos y, hasta en una de esas, ganar una elección, pero ello no es garantía de que las condiciones sociales en ambos estados puedan cambiar.

O quizá sí, pero no necesariamente para bien.

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Morena designó a Carlos Torres Piña, cercano al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, como su candidato al gobierno de Michoacán y a Beatriz Mojica, para el gobierno de Guerrero.

Torres Piña garantiza, si gana, la continuidad de la línea política y los acuerdos de Ramírez Bedolla; Mojica llega a la candidatura respaldada por el grupo de Félix Salgado Macedonio, quien no tenía por favorita a la exconsejera jurídica de la Presidencia, Esthela Damián.

Por cierto, un detalle que llamó la atención, fue el berrinche de Abelina López, cuestionada alcaldesa de Acapulco, quien afirmó que ella había ganado la encuesta.

Ajá.

 

    @adriantrejo