Para variar, en septiembre, Morena vivió tres sismos cuya magnitud se conocerá en las próximas semanas.

El partido guinda anunció el martes a los candidatos a las gubernaturas de Quintana Roo, Zacatecas y Baja California, cuyos perfiles no dejaron satisfechos a los grupos considerados “puros’’, pero que se ajustaban a las necesidades no solo de Morena sino del Gobierno federal.

En el caso de Quintana Roo, la dirigencia de Morena decidió mantener el monopolio político del Verde Ecologista con la designación de Eugenio Segura, allegado de todas las confianzas de Mara Lezama.

Como senador, Segura pasó de noche, nunca arriesgó un posicionamiento para no comprometer la candidatura.

Segura es el pago de Morena y del Gobierno federal al Verde por mantener la mayoría calificada que le ha permitido a la presidenta Claudia Sheinbaum aprobar todas sus iniciativas “sin cambiarles una coma’’.

Pragmatismo puro por sobre otros perfiles morenistas de viejas luchas.

Falta ver si el PT o si los contingentes que apoyaron a Rafael Marín Mollinedo o a la diputada Maribel Villegas, a quien, por cierto, llevan años sin cumplirle lo que le prometen pese a su disciplina, se suman a la campaña de “Gino’’ y si este tiene vida propia o será el títere de Jorge Emilio González Martínez.

En Zacatecas, Morena también optó por el pragmatismo más rancio.

Se decidió que la candidata fuera la senadora Verónica Díaz, que fue esposa de uno de los hermanos Monreal Ávila y cuya inexperiencia política fue el argumento principal de Ulises Mejía Haro y de la también senadora Geovanna Bañuelos, del PT.

Verónica Díaz es la candidata del gobernador David Monreal; haber optado por una opción distinta habría provocado el veto pasivo del gobernador, es decir no apoyar y tal vez hasta jugarle las contras al candidato distinto.

Morena no quiso arriesgarse pero aquí, al igual que en Quintana Roo, las próximas semanas serán claves para ver si el gobernador y su candidata tienen las herramientas necesarias para cohesionar a los grupos en torno suyo.

Porque ya el PT dijo que “el asunto no es definitivo’’ y que podría ir con su propio candidato o candidata; una fractura favorecería a la oposición, sin duda.

En Baja California se decidió que fuera la también senadora con licencia Julieta Ramírez, que ha estado en el ojo del huracán en las últimas semanas no solo por su visible campaña anticipada (solo el INE no la vio) y por haber, supuestamente, tratado de negociar con el gobierno de Estados Unidos ser testigo colaborador.

O era Ramírez, con todo y todo, o mantener los intereses de Marina del Pilar Ávila a través del otro aspirante, Ismael Burgueño, creación del dizque exesposo de la gobernadora, Carlos Torres Torres.

Los daños de estas designaciones serán mayores y más evidentes si Morena no les garantiza por lo menos un reintegro a los grupos perdedores.

A diferencia del PRI anterior, en esos casos, quienes no resultaban electos ya sabían que tenían un premio de consolación.

El martes, después de la designación del candidato en Quintana Roo, Rafael Marín declaró a las prisas, con el rostro visiblemente enrojecido, que mejor se dedicaría a sus negocios particulares.

Es decir, que ni una presidencia municipal, regresar al gabinete ampliado o una diputación local o federal, le ofrecieron.

Los temblores de septiembre.

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Se acercan las elecciones intermedias en Estados Unidos y ya comenzó a apretar, otra vez, Donald Trump, quien urgió al gobierno mexicano a detener a los políticos que apoyan a los cárteles.

Es el principio de su campaña personal.

 

    @adriantrejo