Con muchas declaraciones a lo largo de los meses de su segundo período de gobierno, el presidente Donald Trump estuvo dale que dale de que “ahí viene el lobo” contra los cárteles en México, pero aquí se encontraban con la soberanía nacional como si fuera el escudo del Capitán América.
El lobo ya no va a venir, sino que ya llegó. El programa -que no decisión aislada- del director de la DEA y del fiscal interino de EU en contra del Cártel Jalisco en el territorio mexicano es el primer paso de lo que debe ser considerado ya sin demagogias como la invasión de las fuerzas de seguridad de Estados Unidos a México para destruir los nidos de los cárteles del narcotráfico.
Con el arresto y sentencia de El Chapo Guzmán, de El Mayo Zambada y de los hijos del Chapo se pasó a la destrucción desde EU del Cártel de Sinaloa en México, y para que no hubiera dudas del sentido profundo de las decisiones, Washington solicitó el arresto con fines de extradición del gobernador (hoy defenestrado con licencia) Rubén Rocha Moya y nueve de sus cómplices y acaba de anunciar que vienen otras solicitudes de narcopolíticos.
México tuvo la oportunidad soberana de evitar lo que se echó a andar el miércoles en Washington: Estados Unidos comenzó a operar la destrucción de los cárteles dentro del territorio mexicano, pero con el arresto de los políticos que protegen a las bandas del narcotráfico. La vulgar ostentación de Rocha Moya y cómplices de pasearse por Sinaloa como Pedro por su casa fue interpretada en EU como un mensaje de que México no haría nada en el tema de la narcopolítica.
Y ya estamos donde no debíamos estar, no deberíamos estar o el Gobierno mexicano nunca pensaría estar: un operativo de seguridad nacional extranjero que involucra a fuerzas civiles y militares se echó a andar para operar en México con o sin permiso la destrucción del CJNG y sus cómplices políticos.
La amenaza de que ahí viene el lobo se convirtió en el mensaje de que el lobo ya está aquí. ¿Lobo estás?
Zona Zero
- La decisión mexicana de no procesar la acusación estadounidense de la narcopolítica en México y del narcoestado fue aplaudida por sus perfiles de soberanía nacional. Pero a esa determinación presidencial le faltó la decisión de lanzar sin piedad a todas las fuerzas de seguridad mexicanas contra los nueve cárteles del narcotráfico que controlan zonas territoriales e institucionales del Estado mexicano. Y aunque aún es tiempo de quitarle la iniciativa a EU, aquí siguen sin tomarse medidas contra los cárteles.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
