Mientras autoridades políticas, electorales y de seguridad siguen anunciando que está por ponerse en marcha alguno o algunos grupos de supervisión para evitar la infiltración de bandas delictivas en el proceso electoral de junio del año próximo, los primeros datos indican que por lo pronto este año no habrá protocolos realmente funcionando.

Y, a partir de experiencias ya conocidas, después será demasiado tarde.

Las autoridades estaban obligadas en la selección de candidatos en Sinaloa como un verdadero expediente ejemplar a las actividades político-electorales de los grupos delictivos, pero es la hora en que todos los indicios están revelando que no va a haber filtro de seguridad.

Y también debe decirse con toda claridad que no habrá resultados en los prometidos controles de seguridad sobre la política si no se resuelve la satisfacción social a las evidencias exhibidas por Estados Unidos de complicidades de bandas delictivas con grupos políticos en Sinaloa.

La solicitud de arresto con fines de extradición de Rubén Rocha Moya y nueve cómplices que presentó Estados Unidos hace más de 100 días sigue en el limbo bajo la argumentación de que las pruebas presentadas por el Departamento de Justicia son insuficientes, pero sin ninguna evidencia muy específica que revele que en México existe un grupo de seguridad encargado de indagar la participación de delincuentes en elecciones de 2021 y 2024.

Peor aún, cada día se conocen datos de cómo los capos Ismael el Mayo Zambada y Ovidio Guzmán López --jefes de las facciones en lucha territorial del Cártel de Sinaloa-- establecieron relaciones de poder con funcionarios y políticos.

Y mientras no se aclare con una Fiscalía muy especial y específica el asesinato del líder universitario y político sinaloense Héctor Cuén, la narcopolítica en Sinaloa seguirá operando sin obstáculos.

 

Zona Zero

  • Hay que anotar en la agenda de pendientes que el Gobierno de Estados Unidos estaría preparando nuevas acciones de denuncia y alguno que otro operativo en contra de grupos delictivos mexicanos que están utilizando en México --y todavía no en EU-- actos tipificados por leyes como terrorismo. Los coches bomba son apenas la punta de la hebra y hay el temor de que comience el secuestro de figuras extranjeras como parte de la lucha por el territorio del narco.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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