Habría que hacer un gran esfuerzo analítico para tratar de aplicar razonamientos estratégicos en los últimos comportamientos personales del presidente Donald Trump. Uno de ellos parece no haber sido entendido todavía: Trump sacudió al mundo desde la ONU acusando a México de ser el epicentro de la violencia del narcotráfico, pero ahí mismo dejó entrever que había colaboración con la Presidenta mexicana.
Y días después, un despacho del periódico The New York Times reveló que al interior de la Casa Blanca había indicios de que el presidente Trump personalmente había frenado ya la decisión operativa de invadir con tropas militares en México para destruir a los cárteles del narco en territorio mexicano, y la razón habría sido la cooperación de México.
Así que cada uno haga sus propios análisis y llegue a sus propias conclusiones, pero los nuevos contenidos del discurso presidencial en la Casa Blanca deben, cuando menos, ser evaluados con otras expectativas.
Y aquí hay un elemento que sería algo así como la variable central: Trump y el Partido Republicano requieren, necesitan, están urgidos del apoyo de la comunidad hispano-mexicana en las votaciones de noviembre próximo. Y si bien es cierto que esa comunidad, a pesar de su origen nacional sigue latente, al final de cuentas con toda la fidelidad piensan y deciden como estadounidenses, no como mexicanos con una doble nacionalidad que por cierto ya les van a quitar.
Pero queda este indicio de que Trump podría aflojar las tuercas sobre México cuando menos de ahora a después de las elecciones de noviembre y que con ello garantice cuando menos la lealtad de la comunidad hispana que vota en Estados Unidos.
No se trata de tendencias inflexibles, sino de indicios que se desprenden de esta parte del discurso presidencial de Trump que está reconociendo la colaboración de México en la lucha contra el narco.
Zona Zero
- Los golpes espectaculares contra capos medios y altos del narcotráfico, los decomisos de huachicol y drogas y las acciones contra algunas bandas dedicadas a la extorsión y cobro de derecho de piso son buenos indicios que requieren de una profundización y expansión a toda la República, de tal manera que por ahí se pueda cambiar la percepción de inseguridad de la sociedad a la que no le convencen del todo las cifras de baja en los homicidios dolosos y está exigiendo mejores y mayores resultados en la lucha contra la delincuencia de fuero común que afecta a la vida cotidiana de los ciudadanos, en las calles, en sus hogares, en el transporte público.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
