AUSTIN. Tras varias semanas cosechando éxitos en la gran pantalla, la historia del filme “American Sniper" se traslada a un pequeño tribunal rural de Texas donde el veterano de guerra Eddie Routh que asesinó en 2013 a Chris Kyle, el francotirador elevado a rango de héroe en EU gracias a la taquillera película, aguarda el veredicto del jurado que concluirá esta semana.

 

Routh tiene dos opciones en el horizonte: una celda en una cárcel de máxima seguridad para el resto de sus días -la acusación solicita cadena perpetua para él- o una habitación, de seguro más acogedora, en una clínica mental. La diferencia es sustancial.

 

El destino del ex marine depende ahora de si el jurado formado por diez mujeres y dos hombres da verosimilitud o no a los problemas psicóticos que presuntamente sufría cuando asesinó a Kyle y a su amigo Chad Littlefield.

 

La salud mental del acusado ha centrado la discusión entre fiscales y abogados de la defensa, que han aportado sendos testimonios con opiniones opuestas durante las ocho jornadas transcurridas en el juicio que se celebra en la pequeña comunidad rural de Stephenville, en el corazón de Texas.

 

El asesino confeso de Kyle y Littlefield se ha declarado no culpable de los cargos que pesan sobre él argumentando demencia.

 

El psiquiatra forense Michael Arambula, que declaró el viernes llamado por la acusación, afirmó que Routh "juega la carta" de veterano de guerra con estrés postraumático para "eludir" sus responsabilidades, es decir, la cárcel.

 

Routh sirvió unos meses en Irak y después estuvo en Haití, pero en su contra juega el hecho de que nunca entró en combate.

 

Randy Price, psicólogo forense, otro testigo llamado por los fiscales, añadió el posible efecto que tuvieron los narcóticos en Routh para cometer el crimen, ya que el ex marine abusaba del alcohol y la marihuana.

 

" Los abogados del exmarine, por su lado, aportaron el jueves el testigo del psiquiatra forense Mitchell Dunn, quien dijo que el acusado sufría "delirios" propios de la esquizofrenia cuando cometió los crímenes.

 

Según Dunn, los días previos al 2 de febrero de 2013 Routh sufrió una espiral en sus delirios que lo llevó a pensar que Routh y Littlefield lo querían matar, por lo que él disparó primero: "No digo que sea lógico; fue su lógica".