Alejandra Guzmán volvió a demostrar que el escenario no perdona, pero esta vez el susto fue mayúsculo. El sábado 19 de septiembre, durante su presentación en Boca del Río, Veracruz, sufrió una luxación de cadera mientras bailaba y quedó prácticamente inmovilizada. Suspendió el concierto y fue trasladada en ambulancia a un hospital, donde le acomodaron la cadera.
En casa, reapareció caminando, mostró una radiografía y aseguró que está bien, aunque tendrá que bajar la intensidad de sus movimientos. También denunció que un hombre intentó moverle la pierna en el hospital sin pedirle autorización y, según su versión, sin contar primero con las placas; dijo que ya emprendió acciones legales por lo ocurrido. Quiere volver a Veracruz y seguir cantando, pero reconoce que la bailada tendrá que ser mucho más tranquila.
Mientras Alejandra enfrenta un problema físico, Aleks Syntek convirtió una presentación musical en una cadena de conflictos. El 15 de septiembre, en el festejo de la alcaldía Benito Juárez, interrumpió varias veces su concierto para reclamar al público, pedir que defendieran su música y cuestionar que escuchan reguetón. Cuando alguien le pidió una canción de Juan Gabriel que en realidad pertenece a Marco Antonio Solís, respondió: “Entre más me digas eso, menos voy a cantar”. Habló de Bad Bunny y Dani Flow y pidió que le mentaran la madre. Los videos se viralizaron. Después escribió que “el tiempo me dará la razón”.
En entrevista con Gustavo Adolfo Infante, Syntek explicó que estaba alterado porque, según su versión, vio desde el escenario a personas lanzar elotes y cervezas contra niños y adultos mayores. Reconoció que cometió un “grave error” al bajar del escenario para intervenir. Dijo que ya pidió disculpas al alcalde Luis Mendoza.
Pero la entrevista no cerró el episodio, después hizo un en vivo sin su equipo, aseguró que ni su mánager, esposa ni hijos pudieron detenerlo y declaró: “sí, estoy desequilibrado mental, estoy loco”. Luego se comparó con Dalí, Picasso, Frida Kahlo y figuras históricas.
Y ahí apareció Paola Rojas. Syntek metió a la periodista en su improvisación y afirmó que era culpable de lo que hizo Zague. Paola respondió desde su noticiero: lamentó lo que está haciendo con su carrera y su comunicación, dijo que lo respetaba como músico y le pidió que no se metiera con ella.
El problema ya no era una diferencia musical, era involucrar a una mujer en un episodio personal ajeno al tema. Syntek ha pasado de criticar el reguetón, reclamar al público, justificar su conducta y convertir las críticas en un espectáculo paralelo. Lo preocupante no es que responda a las críticas, sino que cada respuesta abre otro frente y termina desplazando la música hacia la controversia.
Una cosa es defender la propia música y otra transformar cada cuestionamiento en un nuevo enfrentamiento.
Esta vez, el conflicto ya alcanzó a terceros que ni siquiera estaban en el escenario. Y la polémica dejó de ser solo musical.
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