Ayer que estuvo por Culiacán, la presidenta Claudia Sheinbaum responsabilizó al operativo realizado por las autoridades de Estados Unidos para detener al Mayo Zambada de la violencia sin fin que padece el estado.
La Presidenta, evidentemente, no lo dijo directamente, sino con ese lenguaje como de quien le habla al viento para que lo entiendan cruzando el Río Bravo.
"La injerencia no resuelve los problemas, la injerencia provoca violencia.
“¿Qué pide México? Soberanía, cooperación para el desarrollo, que es lo que genera paz.
“¡No queremos injerencia de ningún gobierno extranjero en nuestro territorio, los mexicanos definimos nuestro futuro!”, afirmó.
La declaración de Sheinbaum ocurre días después de que el propio presidente Donald Trump pidió al Gobierno mexicano detener a los políticos que hayan ayudado a los cárteles de la droga a empoderarse.
En referencia al caso de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia acusado, junto a otros diez funcionarios y exfuncionarios, de haber pactado apoyos a la campaña del morenista a cambio de impunidad, Sheinbaum también hizo una referencia sesgada.
Dijo que el destino de Sinaloa debe ser definido por los sinaloenses, “no por ningún gobierno extranjero’’.
El discurso presidencial, si bien tenía como intención rendir cuentas sobre el segundo año de su administración, terminó siendo la reiteración del mensaje en defensa de la soberanía, que se ha puesto de moda desde que Donald Trump reclamó a los funcionarios de Sinaloa.
El estado es el que más personal militar y naval concentra para detener la guerra entre las facciones de Los Chapitos, que fueron quienes entregaron al Mayo Zambada a cambio de beneficios penales, y La Mayiza, encabezada por el hijo del Mayo, Ismael Zambada Sicairos, alias El Mayito Flaco’.
En total, son unos 20,000 elementos federales, entre Guardia Nacional, Ejército y Marina los que han sido enviados para contener la violencia en la entidad, que ya ha provocado una severa crisis económica que se prevé se agrave en los meses invernales.
Apenas el 15 de septiembre pasado, la Defensa anunció el envío de 3,400 elementos a Mazatlán y Culiacán, en cuyas calles diariamente hay enfrentamientos y levantones.
Ayer se esperaba que la Presidenta aprovechara al viaje para enviar un mensaje de solidaridad, un apapacho institucional a la población que día a día sale con miedo a la calle, pero el tema fue la defensa de la soberanía, con todos sus mensajes directos e indirectos.
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Después de días de silencio y ante la sospecha (casi certeza) de que el golpe histórico al huachicol, en Guanajuato, fue más una pifia monumental, se espera que hoy las autoridades federales informen qué fue lo que pasó realmente en San José de Iturbide, Guanajuato, el jueves anterior.
De entrada resultaba sospechoso que en instalaciones de ese tamaño (mega tanques con capacidad para almacenar 100 millones de litros de combustibles) no hubiera detenidos, que las instalaciones no hayan sido aseguradas y que, después del espectacular anuncio, la planta seguía trabajando.
Y lo tenía que hacer, pues es la principal abastecedora de gasolinas, diesel y turbosina para el Bajío; un día sin operar habrá causado desabasto y caos.
Según el Gobierno federal, un poco para matizar el gazapo, la investigación no se centra en el presunto robo de combustible sino en huachicol fiscal, es decir, en el contrabando para la evasión de impuestos.
Pero la planta solo almacena los combustibles que otras empresas importan, entre ellas Pemex.
Así que, tanto el Gobierno federal como el estatal deberán aclarar si se trató de un error y si fue así, alguien deberá pagar las consecuencias.
@adriantrejo
