El proceso electoral de 2027 arrancó y Morena ya tiene candidatos. Ya los seleccionó, la pugna interna se dio más o menos por zanjada y ahora viene el trabajo para llegar a las gubernaturas.
Pareciera que todo es parte del proceso, pero la realidad es que deberíamos pensar en si realmente la dinámica no va en contra de la ley electoral. Porque los coordinadores estatales de la defensa de la cuarta transformación no son otra cosa que los precandidatos y los precandidatos no son otra cosa que candidatos disfrazados que de alguna manera buscan darle vuelta a la ley.
Me parece de inicio que es un mal comienzo para los candidatos. Porque llegan con dobleces legales, algo que como votantes tendríamos que, al menos, poner sobre la mesa, y creo yo, castigarlo.
¿Qué nos garantiza que solo la ley que los llevó al gobierno es la que van a doblar?
Mi queja aquí tiene que ver con que normalicemos esa práctica. Que las autoridades electorales hagan como que no pasa nada y que los ciudadanos adoptemos el que las leyes se deformen lo suficiente para que un partido (el que sea, porque todos a su modo lo buscan) adquiera una ventaja.
Y respecto a las leyes que se cumplen, pero no para todos, otra pregunta que tendríamos que hacernos es: ¿qué hacemos con todas las sospechas e investigaciones que salieron a raíz de la revisión de los perfiles?
¿Qué hacemos con las acusaciones que surgieron en contra de Marín Mollinedo con la adquisición de patrimonio y sus propiedades?
¿Qué hacemos con Abelina López, alcaldesa de Acapulco y los señalamientos de enriquecimiento o las acusaciones que hay hacia los candidatos en Zacatecas?
Durante el proceso, se llevaron a cabo señalamientos que creo por una condición de seguridad para todos, deberían esclarecer. ¿O es que los señalamientos sólo sirven cuando hay una competencia en puerta?
A quién le llevamos la denuncia. Y tal vez también la pregunta es: ¿cómo no es candidato no deberíamos seguir con el escrutinio?
Uno de los defectos que tiene la política mexicana y la sociedad politizada es que tenemos mala memoria. Parece que una vez que el foco no está encima, las faltas e irregularidades ya no son tan importantes y podemos dejarlas pasar.
Eso es una práctica bastante deficiente de la justicia y también un ejercicio que solo fomenta la búsqueda de cargos públicos para garantizar cierto grado de impunidad que deberíamos de erradicar.
Entiendo lo preliminar de los señalamientos y el hecho de que muchos de ellos se hacen sin pruebas. Pero también es verdad que buena parte de ellos se hacen con conocimiento de causa y la autoridad tendría elementos para iniciar una revisión de las pruebas que existen.
Si realmente buscáramos una justicia, estaríamos impulsando esas averiguaciones con mucho más empuje. Pero la realidad es que a veces dejamos que la impunidad, tanto de las acusaciones falsas, como de los delitos que se quedan sin castigo, es la que prevalece.
Morena se comprometió a revisar los perfiles y evitar aquellos que tuvieran conexiones con el crimen organizado. Si en alguno de los supuestos fuera el caso, ¿acudirían a las autoridades?
Deberíamos exigir con mucha vehemencia que muchas preguntas como esta dejen de quedarse en el aire y quizá sería un camino construido a realidades más sanas.
@Micmoya
