Los dos primeros años de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, que por mandato constitucional se cumplen mañana con la entrega del segundo informe presidencial, se pasaron como agua, pero en riachuelo sin cauce y en algunas partes con inundaciones fuera de control.

El Gobierno continuista tuvo a su favor la terminación de la primera administración del presidente Trump y su agitada elección para reelegirse, pero ya con Trump por segundo periodo en la Casa Blanca las cosas cambiaron de manera radical: Washington puso como prioridad usar todo el poder en sus manos para obligar a México a cambiar el enfoque de seguridad y defensa a favor de los intereses estadounidenses.

La presidenta Sheinbaum y el gabinete de seguridad no parecieron tener problemas en pasar del modelo de “abrazos, no balazos” al de la persecución y arresto de capos de los principales cárteles del narcotráfico, aunque en Estados Unidos ya dijeron que esas acciones no son suficientes y que la parte más delicada pero central del narcotráfico se localiza en los narcopolíticos que han protegido a las bandas delictivas.

Y este punto está el Gobierno de la presidenta Sheinbaum cruzado ya con el segundo año de la administración de Trump, pero en medio no sólo de temas de seguridad sino de algo que México ya no va a poder seguir escabulléndose: la geopolítica que está exigiendo la nueva centralidad imperial de EU.

México pudo mantener una geopolítica de no involucramiento en conflictos internacionales, pero ya se ha visto en los últimos tres meses que el vicepresidente por operaciones políticas no es Vance sino el secretario de Estado, Marco Rubio, quien desde esas funciones está exigiendo que los socios apoyen la reconstrucción del imperio.

Y en este contexto ingresa la presidenta Sheinbaum a su tercer año de Gobierno.

 

Zona Zero

  • Por más que le den vueltas y vueltas y explicaciones y explicaciones y maniobras de distracción tras maniobras de distracción, Estados Unidos sigue con el dedo en el renglón: la entrega de Rubén Rocha Moya y los cómplices de la narcopolítica que no se han ajustado a negociaciones y ahora se le agrega la lista de políticos involucrados en el huachicol fiscal, con la circunstancia agravante de que las visas como política de seguridad nacional se aplicaron contra el principal personaje del entorno de López Obrador: su hijo Andy. Ahí está, pues, el otro tema de la agenda del tercer año de Gobierno.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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