Disentir o cuestionar no destruye una democracia, al contrario, la alimenta y fortalece. Es un punto de equilibrio que evita que grupos mayoritarios construyan regímenes autoritarios en donde se buscan opiniones uniformes y pensar diferente es perseguido.

Un gobierno demócrata no aplasta a la crítica ni la opaca, al contrario, la escucha, porque es parte de un todo. Y tampoco cae en la tentación de asfixiarla con todos sus recursos.

Dentro del oficialismo existen grupos que gritan y exigen al Gobierno que de una vez por todas termine con medios críticos, ya sea retirando concesiones o cerrándose la llave de los recursos públicos que se invierten en la difusión de programas sociales y en la rendición de cuentas, o en la promoción cultural. Pero esa postura solo favorece a una visión de la realidad, la que coincide con la de los que gobiernan.

Y en una democracia una parte fundamental es escuchar a las minorías y atender sus demandas y necesidades.

El Gobierno también tiene como obligación garantizar que los grupos que disienten de la postura oficial tengan forma de hacer escuchar su punto de vista. Garantizar el disenso no es una graciosa concesión de un Gobierno, es la obligación de un estado democrático. Y esas voces que exigen extinguir las posturas que cuestionan al Ejecutivo y a su proyecto soplan a la hoguera en la que se puede consumir una democracia.

Existe literatura en ciencias políticas que explican que cualquier exceso en la crítica al Gobierno, es mejor para una democracia, que el silencio y la alienación de las ideas. Por eso, la “no lista” de la consejera jurídica de la Presidencia es una acción que se inclina más a lo autoritario que a lo demócrata.

John Stuart Mill, uno de los pensadores que impulsó desde el siglo XIX los principios del feminismo, en su obra La Sujeción de la mujer, sostenía en su libro Sobre la libertad que incluso la crítica equivocada o extrema es preferible que la ausencia del debate. El expresidente Thomas Jefferson defendió el descontento y la agitación, aunque pudiera ser excesiva, ante la apatía.

Por eso no se entiende que se quiera aplastar a la crítica, a menos que la intención no sea fortalecer la democracia.

 

#LoboSapiensSapiens

Palabra de líder

Después de enlistar a una serie de críticos, con todo y su correo electrónico, la consejera jurídica de la Presidencia difundió un video para asegurar que no difundió una lista de periodistas “enemigos del Gobierno” y dio una explicación técnica de lo que según ella hizo: un ecosistema... todos entendimos mal.

El problema principal es que muchos de los servidores públicos aún no dimensionan el tamaño de la responsabilidad que tienen. No entienden el peso de sus palabras. Y si las entienden entonces no son ignorantes, son perversos. Porque entre sus seguidores no falta quien quiera quedar bien con él, o entienda una ofensiva contra alguien, como una instrucción.

 

       @chimalhuacano