El 15 de abril de 2026, dos familias quedaron marcadas por un feminicidio y no volverán a ser las mismas; pues ambas perdieron la tranquilidad y a dos miembros importantes, la víctima, Edith Guadalupe y el presunto culpable, Juan Jesús N.
La familia de Juan es numerosa, tiene nueve hermanos, mismos que tienen por oficio la construcción.
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“Desde el más pequeño hasta el mayor, me han ayudado con el oficio, se los he enseñado y además de la albañilería también hacemos la colocación de azulejos, cristalería, herrería y cancelería”, comentó David Mondragón, padre del presunto implicado, en entrevista con 24 HORAS.
Uno de sus hermanos compartió que todos trabajan arduamente para ayudar a demostrar lo que defienden como la inocencia del joven.
“Además de nuestro oficio, estamos en cualquier trabajo que salga, porque queremos seguir luchando para demostrar la inocencia de mi hermano, los licenciados no nos cobran nada, pero dentro del penal debemos pagar por muchas cosas”, dijo.
La familia
La detención de Juan Jesús N no sólo afectó a la familia emocionalmente, ya que David fue despedido de una empresa constructora debido a las diversas faltas que registró para atender la situación de su hijo.
“Hay gente que nos apoya y gente que nos señala o intenta evitar preguntarnos… pero creemos en la inocencia de mi hijo, y seguiremos buscando trabajos para demostrarlo”, agregó.
Dentro del penal, visitan a Juan Jesús N sólo únicamente su madre y esposa, por lo que sus hijos son quienes más resienten su ausencia.
“Nos han contado que lo extrañan mucho antes de dormir”, afirmó David.
No son los únicos afectados por el crimen.
La familia de Edith Guadalupe también sufre las consecuencias de un proceso que comenzó con su desaparición y que, de acuerdo con sus seres queridos, estuvo marcado por la ineficiente respuesta oportuna de las autoridades.
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Si bien un juez será el encargado de determinar la responsabilidad de los hechos, por un lado, se encuentra el duelo por la pérdida de Edith Guadalupe, y por el otro, la incertidumbre que enfrenta la familia del joven procesado.
En ambos casos, el 15 de abril de 2026 dejó una huella que difícilmente podrá borrarse.
