La entrada masiva de más de 60 mil ciudadanos de Marruecos y del norte de África a la ciudad de Ceuta no es un incidente menor.

Primero, déjenme que les dé un contexto. Las ciudades de Ceuta y Melilla son españolas y se encuentran en territorio marroquí. Marruecos siempre ha querido recuperarlas.

Por otra parte, tanto Marruecos como España se encuentran en un punto geoestratégico de vital importancia. Por sus aguas se encuentra la confluencia del mar Mediterráneo y del océano Atlántico, un punto geoestratégico fundamental. Ambos países, España y Marruecos, se han disputado siempre este territorio por su relevancia.

Ya había habido distintos momentos de tensión en el siglo XXI. A principios de este siglo, Marruecos invadió el islote español de Perejil, muy cerca de territorio marroquí. Pero España mandó a sus soldados y la situación se normalizó.

Sin embargo, hoy todo ha cambiado. España está en una situación de desventaja debido a la política del presidente español Pedro Sánchez. El primer ministro español está enfrentado al presidente de Estados Unidos Donald Trump y al primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu. Dos personajes que uno no quisiera tener de enemigos.

El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha acercado posiciones tanto con Trump como, precisamente, con Benjamín Netanyahu. Sí, Marruecos, un país musulmán que tiene una relación privilegiada con Israel.

Lo ocurrido en Ceuta no ha sido mal visto ni por Trump ni por Netanyahu, que apoyan de manera irrestricta a Mohamed VI. Y no fue un tema menor. Se trató de la invasión de más de sesenta mil magrebíes a territorio español.

Esto no ha sido más que un primer ensayo; una advertencia de que Marruecos es un país que sí mira de tú a tú a España. Eso puede traer consecuencias incalculables.

 

    @pelaez_alberto