La invasión de miles de inmigrantes procedentes del Sahara y de Marruecos a la ciudad española de Ceuta se ha convertido en el “problema” más importante de la Unión Europea.
Es verdad que las ciudades españolas de Ceuta y Melilla se encuentran en África, pero hace muchos siglos que son dos ciudades españolas.
Cuando a finales del mes de julio cerca de ochenta mil personas invadieron la ciudad comenzó el problema. El rey alauita Mohamed VI había urdido perfectamente el plan por mucho que intente ahora evadir el problema. Lo que subyace en el fondo es recuperar dos ciudades que son genuinamente españolas.
Las fronteras por tierra y por agua se abrieron. Y entonces entró aquel río de gente. Los ceutíes se despertaron con el doble de población y con personas de todo tipo, padres, madres, menores. Muchos buscaban trabajo, trabajo que no había. Otros querían un mundo mejor porque lo que tenían estaba completamente depauperado. Pero también entraron terroristas yihadistas, que buscaban la reconquista del Al Ándalus, España, buscaban recuperar lo que habían tenido, pero hace quince siglos.
Y mientras tanto la vida de los ceutíes se degradó. Tienen miedo de salir de sus casas, de no poder ir a las escuelas o de no poder hacer el súper. Tienen miedo de no poder hacer una vida normal.
Hay peleas y discusiones. Hay agresiones sexuales y robos. Y los ceutíes están hartos de ver que hay un gobierno, el de Pedro Sánchez, que practica la inacción. ¿Cuántas cosas sabrá Marruecos del actual presidente español?
En vista de esa inacción ha tenido que ser la propia Europa y la presidenta del Consejo, Úrsula von der Leyen, la que ha sacado pecho por las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. Von der Leyen ha dicho que son dos ciudades españolas y, por lo tanto, europeas. Y que las van a defender. Por eso ya ha dicho que podría suspender la propia asociación con Marruecos que le otorga muchos millones de euros de los fondos europeos para las fronteras. Es mucho dinero y Marruecos lo puede perder.
Mientras tanto Ceuta sigue luchando por sobrevivir y sobre todo porque no llegue a haber lo que todos nos tememos: un estallido social.
@pelaez_alberto
